Las actividades deportivas
desencadenan procesos de adaptación en el organismo. Los estímulos son las
causas y las adaptaciones son los resultados. La ejecución de un contenido de
entrenamiento, de acuerdo a un programa planificado y dosificado, produce
estímulos de movimiento que llevan a adaptaciones morfológicas, funcionales,
bioquímicas y psicológicas en el organismo.
El entrenamiento deportivo
significa desde el punto de vista médico-biológico, una adaptación o un cambio
detectable a nivel de la condición física.
En el ámbito técnico-coordinativo
se producen adaptaciones a nivel nervioso central y cognoscitivo (cerebro,
conductos nerviosos, médula espinal). Ambos ámbitos se complementan con
adaptaciones psíquicas.
A la constante 220 se resta
la edad en años de la persona; es decir si tiene 14 años será: 220 - 14 = 206.
Al resultado anterior se resta las
pulsaciones, de la persona, en reposo. Digamos que el pulso en reposo fue de 80
ppm.: 206 - 80 = 126
Al resultado anterior se
sacas el setenta por ciento (70%): 70% de 126 = 88
El resultado anterior se
multiplica por dos, y al resultado se le suma y resta 10:
+ 10 = 186
88 x 2 = 176
+ 10 = 166
Según lo dicho anteriormente, para ejercitarse al setenta por ciento de la capacidad máxima, este individuo, sus pulsaciones durante el esfuerzo deben estar entre 166 y 186 por minuto, si el pulso está por encima o por debajo, se debe reducir o aumentar respectivamente el paso o intensidad del ejercicio.
+ 10 = 186
88 x 2 = 176
+ 10 = 166
Según lo dicho anteriormente, para ejercitarse al setenta por ciento de la capacidad máxima, este individuo, sus pulsaciones durante el esfuerzo deben estar entre 166 y 186 por minuto, si el pulso está por encima o por debajo, se debe reducir o aumentar respectivamente el paso o intensidad del ejercicio.

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